“El acto más difícil es aquel que
consideramos más simple y es percibir con una mirada despierta las cosas que se
presentan ante nuestra vista”
Goethe.
A veces, cuando me cuelgo la cámara al cuello, me
convierto en turista de mi propio entorno.
En mi último paseo fui pendiente de las fachadas, de
los balcones entreabiertos que dejan pasar la brisa, de las paredes adornadas
con macetas, de la alegría de calles estrechas…, en definitiva de todas esas cosas que
normalmente no vemos, esas que son la esencia del lugar al que pertenecemos.
De pronto, el aroma de una hilera de naranjos
mezclado con la humedad y el olor del mar, me hizo pensar de nuevo en los detalles
pequeños y llegué a la conclusión de que la fotografía me hace sentirlo todo de
una forma más intensa.
Lo que muestro no son solo imágenes, es la vida misma
que nos rodea, al alcance de todos y a la vista de unos pocos…
¿A qué esperas para coger una cámara?









