Una
mañana fría de Noviembre, mientras el viento del Norte llegaba casi a
escondidas, no dudé en coger mi abrigo y salir a atrapar el Otoño en las
ventanas…
Era
muy temprano y antes de dar rienda suelta a todo lo que tenía en mente, me
senté en un pequeño café a desayunar…, mientras lo hacía observe como poco a
poco despertaba la ciudad…, y empezaron a aparecer puestos de flores, alguien
comenzó a cantar números en una esquina, un señor con sombrero paseaba un perro
diminuto y el abrir y cerrar de la puerta traía olor a castañas asadas…
Al
salir, el salitre del aire me recordó de nuevo la cercanía del mar…estaba en
Cádiz !
Y
entonces fui a buscarlas y las encontré de todas las formas, unas eran viejas, otras
imponentes, muchas mirando al mar y algunas arropadas por los árboles, pero
todas con el encanto del paso del tiempo y con magia en los cristales…


GEMA ESTUPENDAS FOTOS, COMO SIEMPRE
ResponderEliminaraaayyyyyy muchas gracias!! por cierto...¿quien eres??
ResponderEliminarun saludo.
Una descripción muy poética ... gracias
ResponderEliminarun abrazo, Loretta
Gracias Loretta, Cadiz siempre es poesía.
ResponderEliminarQué bonito cuentas y qué dulzura de fotos!!!. La última, parece un cuadro. Impresionante!!!.
ResponderEliminarMuchas gracias Inma, Cádiz es pura inspiración para mi... un beso guapa!!
ResponderEliminarY de nuevo poesía y arte mezclados!!! Magia en los cristales y en ti!!! Maravillosas...
ResponderEliminarGracias Pilar, es que Cádiz me inspira mucho...
ResponderEliminarun abrazo.