No miento si digo que estas fotos están hechas con
unas flores de un jardín que nadie cuida, con la luz del mediodía y con un
lapicero blanco que me sirvió de jarrón…
Tampoco miento, si también cuento, que están hechas
en mi lugar de trabajo, un día en el que decidí sustituir mi tiempo de descanso
por una sesión de fotos y mientras buscaba un fondo neutro cerca de una ventana…pensé
en cómo ha cambiado mi tiempo, en como la rutina nos aleja de todas aquellas
cosas que ansiamos hacer, esas que nos llenan de felicidad…
Ahora tengo que conformarme con estos pequeños
instantes, en los que a pesar de todo, mi creatividad quiere salir a borbotones…
y los exprimo con tal pasión como si el próximo momento quisiera tardar un
siglo.
Este es el resultado de los últimos 35 minutos que
dediqué a una de las cosas que más feliz me hace…











