“Si no esperas lo inesperado, no lo
reconocerás cuando llegue”
Heráclito de Éfeso.
A veces las cosas más perseguidas son las que más se
nos resisten…
Ponemos todo nuestro esfuerzo en algo que quizás aún
no tiene su momento, y al relajarnos… de pronto sucede, lo maravilloso es tener
la capacidad de darnos cuenta, aunque haya ocurrido de una forma diferente a la
que esperábamos.
Y en la fotografía como en tantos otros ámbitos de
la vida, ocurre exactamente lo mismo.
Llegar a un lugar con una idea preconcebida es tan
erróneo como intentar planificar cada minuto de un día…siempre hay algo
inesperado que, por suerte, nos regala algo de caos, de improvisación y de
creación.
Este es el resultado de una mañana en un parque,
buscando desesperadamente un estanque donde debían haber florecido unos
nenúfares…
