Dicen que no existen las casualidades sino lo
inevitable…
Aquel día mientras paseaba con mi cámara al hombro,
me acerque a la playa cuando no esperaba encontrar a nadie…atardecía lentamente
y mientras se iba la luz pensé en lo voluble del destino y en todas sus trampas que nos
hacen creer que no le seguimos.
Y al llegar a la playa… cuatro personas de dos en
dos, con caminos diferentes, con conversaciones distintas…en un momento se
cruzan, apenas se ven, ni se oyen …durante un par de segundos me uno a ellos,
justo el tiempo de hacer clic…
Creo en lo inevitable, en un camino invisible, en
una especie de laberinto que solo nos conecta con aquellos con los que estamos
predestinados…el resto solo es una suave brisa…
