Creo que los fotógraf@s somos incansables buscadores de la belleza…
Esperamos encontrar el encuadre perfecto, la luz idónea y una
composición que nos deje satisfechos…
A veces seguimos reglas, otras creemos que es mejor olvidarlas, nos
rodeamos de libros y consejos, sin darnos cuenta que a veces la belleza se
sienta a nuestro lado, tranquila y relajada, dejándonos tiempo para encontrar
ese momento que tanto hemos esperado.
Esta vez tuvo forma de gato…
No cogí mi cámara enseguida, no apreté ningún botón, no pensé en
reglas, no pensé en encuadres ni en momentos decisivos.
Sólo quería tocarlo, acariciarlo… se dejó nada mas verme, se mostró
dulce, tierno y pacífico…
Ernest Hemingway dijo una vez “Dios hizo al gato para darnos el placer
de acariciar al tigre…”
Fue un encuentro fortuito, de esos que se dan cada mucho tiempo, no
esperaba encontrar tanta belleza, tanta perfección y después de él he llegado a
la conclusión de que no hay gatos corrientes…
