Durante un tiempo he tenido alma de surfista…
Pero en mis manos no he llevado una tabla, he llevado mi cámara.
He salido en busca de la ola perfecta, aquella que nace, crece y muere cerca de la orilla…, la que con cada segundo se va alzando vertiginosa hacia el cielo, creando un muro azul impenetrable.
Tragándose con ella miles de reflejos, luces y tonalidades imposibles…
He intentado capturar a golpe de click la inmensidad y la fuerza....
Las he escuchado, incluso en la distancia, rugiendo, con un sonido sordo y grave en el momento justo antes de desaparecer…
Aún hoy, mi alma de surfista no ha muerto, y como ellos, esperaré en la orilla a que aparezca, a que se acerque poco a poco a mi y a que pueda llevármela para siempre dentro de mi caja mágica……..








